Del Budo al Aikido

 

DEL BUDO AL AIKIDO
DEL AYER A…………….

Quiero indicar que el contenido de este texto, esta basado sobre los escritos que el maestro Morihei Ueshiba, fundador del AIKIDO, daba regularmente, en conferencias y demostraciones a las cuales asistía un publico variado y numeroso. Y que fueron grabadas y publicadas en el libro TAKEMUSU AIKI.

El maestro Ueshiba escribió artículos en el periódico del Aikikai, Aikido Shinbuu; una revista japonesa dedicada enteramente al Aikido, Aikido magazín, los publico, y el maestro Kishomaru Ueshiba, hijo del fundador, los retomo en su libro AKIDO SHINZUI (“el corazón del Aikido”).

Morihei Ueshiba decía:

Ejercitaba mi espíritu con el “budo a los 15 años, y visitaba a los profesores de esgrima, Ju-Jutsu, Ken-Jutsu, Tai-Jutsu, Kitooryu, Lanza, etc…..
Asimilaba en pocos meses los secretos de los hallazgos más recientes. Pero NO había ninguno que me enseñase la esencia del budo, capaz de satisfacer mi espíritu”. (Aikido, por Kisshomaru Ueshiba, 1957, reeditado en 1985)

Así pues, aunque el maestro Morihei Ueshiba haya estudiado y asimilado numerosas escuelas de “Budo”, encontraba que ha todas le faltaba algo para satisfacer su espíritu no estaba satisfecho.

Al principio sus técnicas eran rudas y destructivas, tanto que llego a ser un mito dentro de las artes marciales. (Venían de otras regiones para retar a este gran maestro).
Se le conocía como uno de los grandes maestros del momento, pero prosiguió su destino y su búsqueda conociendo al que sin duda será el maestro mas importante en la aportación de la máxima expresión del guerrero, se le consideraba el ultimo gran samurai de los tiempos, me refiero al maestro Sokaku Takeda, de la Daito ryu.

“El maestro Takeda era extremadamente fuerte y severo, apegado aun a las mas estrictas tradiciones y reglas del concepto mas antiguo (bushi:guerrero), y aunque sin duda fue un maestro extraordinario en el combate, su formación como ser humano no se hallaba a la misma altura, era vanidoso, arrogante, se sentía desmesuradamente orgulloso de los hombres que había matado.
El maestro Ueshiba estaba espiritualmente intranquilo, aun buscaba sentido a su vida y ni su maestría marcial, ni su inquietud espiritual pudo evitar el desencanto con los métodos de enseñanza de Takeda, por lo que decidió que su camino debía de empezar a experimentar por si mismo, lejos de aquel maestro tan estricto y poco ser humano.”

Su encuentro con Onisaguro Deguchi fundador de la religión Omoto ryu, le ayudo a encontrar la parte espiritual que le faltaba al budo.

Como designo divino Ueshiba se encuentra en Ayabe: una pequeña ciudad cerca de Kyoto; a una de las personas mas enigmáticas del siglo y que en lo sucesivo iba a ser para él, un maestro y un guía espiritual: “Onisaburo Deguchi”.
Durante su estancia al lado de Onisabruro, el maestro Ueshiba fue poco a poco fortificándose en su enriquecimiento espiritual.
A partir de esos momentos el maestro Ueshiba ya no solo es un gran guerrero, sino que es un gran guerrero con alma divina, que sin saberlo todavía lograría el milagro de armonizar ambas cosas.
A partir de este momento empieza la carrera en solitario del maestro Ueshiba, sus técnicas empiezan a sufrir unas ligeras transformaciones, cambios que serán muy severamente criticados por su viejo y severo maestro Takeda, y que llego acusarle de haberlas denigrado.”

Morihei Ueshiba se encontraba en una profunda búsqueda espiritual, cuando tuvo su primera de las tres visiones espirituales y que le transformaron:

Primera visión

En la primavera de 1925, cuando paseaba a solas por el jardín, sentí que el universo crujía de repente, y que un espíritu dorado surgía del suelo, envolvía mi cuerpo, y lo convertía en cuerpo dorado. Al mismo tiempo cuerpo y alma se vovian ligeros. Era capaz de comprender los trinos de los pájaros, y me daba cuenta claramente de la mente de dios, el espíritu de protección amorosa de todos los seres.
Lagrimas de alegría caían sin cesar de mis mejillas. Desde este momento ha llegado a sentir que la tierra es mi casa, y que el sol, la luna y las estrellas son mías. Me he liberado de todo deseo, no solo deseo de alcanzar una buena posición, de ser famoso, y de poseer, sino también del deseo de ser fuerte. He comprendido que el budo no consiste en derribar al adversario por la fuerza, y que no se le puede utilizar para llevar al mundo a la destrucción por medio de las armas. El verdadero budo consiste en aceptar el espíritu (ki) del universo, en guardar la paz del mundo, y en producir, proteger y cultivar correctamente todos los seres de la naturaleza.

Las barreras del mundo manifiesto, el oculto y el divino desaparecieron, y comprendió que el mismo era también el universo.

Pero todavía es más importante el texto en el que dice que ha olvidado todas las técnicas aprendidas.

Segunda visión

“El 14 de diciembre de 1940, hacia las 2h de la madrugada, después de la purificación (misogui), me encontré de pronto con una sensación muy extraña. En este momento había olvidado todas las técnicas aprendidas, y tuve que hacer de nuevo las técnicas de los antepasados; y estas técnicas son para mostrar que el mundo entero es como una familia y que no hay extranjeros”.

“No es ganar o perder; no es eso; hay que suprimir esta noción; el Aikido es la técnica de la paz (wago): En estas técnicas no hay la noción del más fuerte ni del más débil”. Aikido Shinzui, p.23).

La tercera visión

Sucedió en 1942, durante la peor de las batallas de la segunda guerra mundial y en uno de los periodos más oscuros de la historia humana.
Morihei Ueshiba vio al gran espíritu de la paz, un sendero que podría conducir a la eliminación de toda lucha y a la reconciliación de la humanidad. “el camino del guerrero ha sido mal interpretado como un medio de matar y destruir a otros. Aquellos que buscan la competencia cometen un grave error. Golpear lastimar o destruir es el peor pecado que un ser humano puede cometer. El verdadero camino del guerrero debe impedir la matanza, es el arte de la paz, el poder del amor.

Como sabéis el nombre de este arte marcial también evoluciono pasando desde aikijujitsu, aikibudo, etc hasta que a partir de 1942-1945 después de la segunda guerra mundial paso a llamarse con el nombre que todos conocemos AIKIDO

Shomen uchi ,Ikkyo en suwari waza

Antes de la guerra

Tori ataca a los ojos de uke con la derecha, con la izquierda golpea el costado del uke
y le coje el brazo controlando en el suelo (omote)
Tori ataca a los ojos de uke con la derecha, y al ir a golpear con la izquierda, uke se adelanta con su mano, por lo tanto tori tiene que retroceder arrastrando el brazo hacia atrás (ura).

Después de la guerra

Tori desde su centro pincha suavemente hacia los ojos de uke con la derecha (sin intención física), con la izquierda se concentra como si la cadera de tori fuera a coger la cadera de uke, y envolviéndolo como en una ola que sale de nuestro cuerpo lo proyecta al tatami, luego esta misma ola hará el control.(omote)
Tori desde su centro pincha suavemente hacia los ojos de uke con la derecha (sin intención física), con la izquierda se concentra como si la cadera de tori fuera a coger la cadera de uke, y cambia su concentración a la mano derecha llevándola atrás con la cadera y el resto del cuerpo (la ola sale derecha y viene izquierda) (ura)

“En Aikido, uno no se entrena para ser el mas fuerte o para vencer al compañero. No. Ayuda a poner el espíritu en el centro del universo y contribuir a la paz mundial: hacer que todos los seres humanos formen una gran familia”. (Takemusu Aiki p.192)

Katatedori kokyunage

Antes de la guerra

Abrimos hacia nosotros para coger la mano del uke, con la que queda suelta coge al uke por el cuello, bajando hasta el suelo hasta partir el cuello

Después de la guerra

Absorver hacia nosotros llevar hacia nuestro cuerpo , formando una ola que lleva al cielo y bajo a la tierra

“El Aikido no debe ser el Budo de la destrucción. Debemos crear el Budo que edificará una nueva época fundada en el espíritu de la armonía y de la unión (Wago). Debemos crear el paraíso en la tierra, estableciendo la idea de una gran familia con un gran espíritu de amor que realice la armonía del mundo y del universo”. (Aikido magazín, Nº, 1985, p.34).

Tsuki kotegaeshi

Antes de la guerra

Hacemos tenkan cogemos la mano del uke con nuestra izquierda, y con nuestra derecha golpeamos su cara, para continuar hacia la mano del uke y proyectar

Después de la guerra

Absorber con irimi, coger y concentrar la mano del uke hacia nuestra cadera hacer que el cuerpo se desplace llevándola mano hacia el centro de nuestro cuerpo, subiendo formando una ola que proyecta

Os pido que colaboréis conmigo; nos entrenamos juntos, y cada mes, cada año, las técnicas avanzan, evolucionan, cambian. No están paralizadas. Esto no quiere decir que es por eso que hay que cambiar las técnicas, las formas. No es eso. Es porque es el estudio de la vibración del alma (Tamashi no hire furi), y son estudios que no tienen forma”. (Aikido shinzui, p.26)

Shomen uchi iriminage

Antes de la guerra

Absorbemos el ataque entrando con la mano derecha y entrando en irimi, después cogemos por el cuello lo partimos en el aire y lo tiramos al suelo.

Después de la guerra

Absorbemos el ataque entrando con la mano derecha y entrando en irimi, con todo el cuerpo proyectamos en el sentido del ataque, y con todo el cuerpo nuestro visualizamos que la energía vuelve a través del uke desde el centro hacia arriba generando una ola que proyecta al uke y luego vuelve a nosotros.

Shomen uchi yonkyo Ura

Antes de la guerra

Absorbemos el ataque cogiendo con las dos manos la mano del atacante, para después desplazando con un movimiento de tenkan, presionamos por encima de la muñeca el punto de yonkyo.

Después de la guerra

Absorbemos el ataque guiándolo hacia nuestra cadera, cogiendo y guiando hacia nuestro cuerpo y formando una ola del cielo a la tierra que guiara al uke al suelo.

Ushiroryo katadori ikkyo Hanmi handachi
Shomen uchi nikkyo suwari waza
Al principio son las técnicas de aikido, las que nos enseñan. Pero luego es el cuerpo el que se convierte en la propia técnica.

O¨sensei habla mucho sobre los tres mundos, el manifiesto, el oculto y el divino.

En el manifiesto O¨sensei se refiere al mundo de lo que se ve, que son sin duda a las técnicas físicas, pero el evoluciono y fue mas halla, descubrió el mundo de lo oculto, esto se refería a lo que no se ve, lo que se halla después de la técnica, podemos decir o llamar ki, alma, espíritu.

Las técnicas de aikido son para limpiar el cuerpo, eliminar sus impurezas y de esta forma, ayudara a que nuestro interior pueda brillar

Todos tenemos una parte divina en nuestro interior, con la practica del Aikido seremos capaces de que brille hacia el exterior y se una con el universo. Siendo entonces nosotros también parte del universo.

Hay una frase de O¨sensei que lo explica muy bien, pero han tenido que pasar casi 18 años para poder entender y dice así:

El hombre esta hecho de un cuerpo y un espíritu, que por definición es brillante, es el cuerpo el que empaña el espíritu, el aikido desempolva el cuerpo

O¨sensei desde muy pequeño estuvo interesado, por el kojiki “ libro de los textos antiguos del Japón”, y la región donde nació y vivió parte de su vida (kumano), se creía que en este distrito era “una entrada hacia lo divino” y en los periodos de la historia japonesa se decía que sus santuarios eran los mas sagrados del país. Ueshiba a la edad de 7 años ya pedía a su primer maestro del templo local que le contase historias sobre los grandes milagros de kobo Daishi, poco a poco se fue convirtiendo en un hombre ferviente, creyente de los dioses Shinto de Kumano.

Muchas de las palabras de O¨sensei, son muy difíciles de comprender, pero si es cierto que con el tiempo y la practica del aikido, nos ayudara al entendimiento.

Como veréis he intentado recopilar las explicaciones de O’sensei que es donde tenemos que dirigirnos ante cualquier duda que se nos presente.

Definición de Aikido según O´Sensei, Morihei Ueshiba
En el libro Takemusu Aiki

Aikido es el principio de continuación eterna a lo largo de todas las edades de uno y del propio sistema del Universo.

Aikido es la verdad enviada desde el Cielo y el trabajo maravilloso de Takemusu Aiki.

Aikido es la Vía de unión y armonía de Cielo, Tierra y Humanidad.

Aikido es, más aún, la Vía para cuidar de la creación entera.

Aikido es el trabajo supremo de kotodama1 y la Gran Vía de Purificación Universal (misogi).

En aikido, es completamente indispensable que estemos de pie en el “Puente Flotante que une el cielo y la tierra” (Ame no Ukihashi)3. Esto es esencial para nosotros: retornar y ser unificados con Dios que es la fuente espiritual, el Padre Original.

Y debemos estar de pie en el Puente Flotante aun cuando no podamos encontrar nada
más. Ante Dios debemos dejar nuestro ego y debemos librar nuestra mente de todo pensamiento y esforzarnos para ser capaces de ejecutar hechos divinos, calmando nuestro espíritu (kon)4 y volviendo a Dios.

Ahora AIKIDO es el nombre dado a nuestra práctica de la “Vía” para lograr unidad con el espíritu y cuerpo del Universo, y la “Vía” de unificación con la luz de armonía.

Aikido es el arte marcial (bu) de la verdad, es el trabajo del amor.
Es la “Vía” para proteger todas las cosas vivientes de este mundo, en otras palabras, Aikido es una guía que da vida a todas las cosas.

Abrazando los tres mundos – el mundo de apariencia – el mundo subconsciente – el mundo Divino – debemos dar nuestras vidas para unirnos en armonía y avanzar en los trabajos de administración. Ésta es la manera de consumarse y es la práctica de aikido.

Por consiguiente, Aikido es una religión sin ser una religión.

Aikido difiere de cualquier otra arte marcial desde sus inicios. Es la práctica de vivir toda la Verdad entera y sinceramente, dedicando por completo nuestro cuerpo y espíritu.

Es mi deseo que domines AIKIDO incluyendo su dimensión espiritual.

Estudiemos juntos consagrándonos totalmente.

(De una charla dada en el Aikido Hombu Dojo el 15 de enero de 1959 en el día de la ceremonia de Año nuevo del Kagami Biraki)

                                                                     congratitud escrito el 10 diciembre 2006

                                                                                                 Paco Fernández

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