Diferentes etapas del entrenamiento

Diferentes etapas del entrenamiento

Practicar de las técnicas va a permitir adquirir una cierta habilidad en una determinada gestualidad. Se puede entonces perseverar en la búsqueda del camino del Aiki.

Pero antes de dar otros elementos útiles para esta búsqueda quisiera precisar un punto fundamental. He dicho que el compañero debía tener la intención de hacer shoomen, y solo la intención. Eso puede parecer artificial. No obstante hay que aceptar ejercitarse así, por que es, a mi parecer, la única manera que permite a cada practicante, sea cual sea su nivel, empezar una técnica respetando las restricciones del fundador del Aikido.

“Si practicáis bien las técnicas, antes de la acción del adversario (Aite), sois vosotros quienes descubriréis su insatisfacción, y sois vosotros quienes empezáis las técnicas”. (Aikido Shinzui, p.98).

“Antes de la acción del adversario,…”. Es fundamental respetar estas palabras pues la experiencia a demostrado que entrenarse así es la base para ir en la dirección de O’Sensei.

En efecto, ya he dicho antes que la actitud clásica frente a un riesgo es defenderse. Fortificándose, atacando o replicando. No importa lo que elegimos, la actitud es siempre la misma. La experiencia de cada uno o la historia de las colectividades están para recordárnosla.

¿Pero qué pide O’Sensei?. Antes de la acción del adversario hay que descubrir su insatisfacción, empezar la técnica, y, conduciéndole correctamente, aspirarle.

Pero, durante el entreno, ve contrastado ( y mis alumnos también) que es imposible aspirar a alguien, aspirarle, si le consideramos como un enemigo, si nos defendemos. Es imposible pretender que el mundo sea una gran familia si se piensa esto, si se actúa así.

De esta manera, a través de sus consejos, el fundador del Aikido obliga a cada practicante – quiere entrenarse aplicándolas correctamente- a descubrir lo que yo llamo una nueva actitud. Si no es imposible hacer lo que ha dicho el Maestro Morihei Ueshiba.

Aunque puede parecer paradójico, empezar la técnica antes de la acción del compañero es el primer paso en el camino de este descubrimiento y la situación que lo muestra con más claridad es el estudio de este ataque “shoomen”.

A medida que se amplían las posibilidades de cada uno se debe exigir una mayor inversión en el entreno.

Es primero el compañero, el que “recibe” la técnica quien, por su concentración y rigor ayudará, obligará incluso al ejecutor de la técnica a ir en la dirección del fundador del Aikido.

El compañero se concentra al máximo en su intención de cortar al otro. Para ello pueden utilizarse varios medios: concentrarse en su vientre (o dentro de su vientre); Concentrarse en el canto de la mano; también son posibles ejercicios de visualización. Cada uno debe buscar. Pero esta concentración es un punto clave.

Después el compañero debe, durante la “recepción” de la técnica, concretar su intención, es decir, en el marco de la práctica de la técnica Aikido, dar un atemi al ejecutor de la técnica siempre que pueda. (dar un atemi no significa forzosamente golpear con fuerza; una simple visualización del golpe puede ser más satisfactoria que el golpe en si, pero aquí también el mejor guía será la práctica).

He escogido dar todas estas precisiones, porque generalmente un entreno así es difícil de precisar y de percibir, sobretodo al principio. Desencadena siempre reacciones bastante fuertes: tensiones entre los practicantes, tendencia a querer demostrar al otro, a cualquier precio que su técnica es incorrecta. Hay que aprender también a descubrir las aberturas en la realización de la técnica.

Pero esto es sólo un paso. Bastará con entrenarse rigurosamente para descubrir los beneficios de practicar así. Cada uno experimentará cómo es difícil realizar las técnicas en estas condiciones. A la humildad de uno habrá que añadir el respeto del otro.

Se pone así de relieve, de manera muy sencilla, la necesidad de coordinar su cuerpo (la armonía de los pies, manos y caderas para la unidad del cuerpo y del corazón de la que habla el maestro Morihei Ueshiba en su primer libro, ejercicios de Budo, 1931).

A medida que se profundiza en el respeto de este principio, se percibe el ritmo de cada técnica, y el practicante descubre que es gracias a este ritmo que no hay apertura en la realización de esta técnica.

He aquí pues las primeras bases para poder aspirar al compañero. En efecto, la experiencia a demostrado que cada vez que hay apertura durante la realización de una técnica, es imposible aspirar.

Pero el maestro Morihei Ueshiba dice que el verdadero “bu” es el entreno de esta fuerza de atracción (Inryoku no Tensen).

O también, como dice Hikitsuchi Michio Sensei: “cada vez que hay apertura la energía no circula”.

Respetemos pues las palabras del fundador. Pero el nos da estas explicaciones cuando nos explica porque no hay que mirar.

“No mirar los ojos del compañero, porque sus ojos se apoderan de nuestro espíritu; no mirar el sable del compañero porque su sable se apodera de nuestro Ki; No mirar al compañero porque hay que aspirar su Ki. El verdadero Ki es el entreno de la aspiración; de la fuerza de atracción”.

“No mirar al compañero…”. Esta indicación puede sorprender, pero es fundamental. En efecto, al realizar una técnica de Aikido, cada vez que miramos al compañero, el percibe esta mirada como una agresión, y reacciona en consecuencia: esto se puede comprobar fácilmente con el entreno.

Experimentamos así como no se puede aspirar al compañero si le miramos; además, si durante el movimiento miramos al compañero, la aspiración cesa, aunque ya se haya realizado.

“El verdadero bu es el entreno de la aspiración, de la fuerza de atracción….” O aún: “cuando al compañero lo aspiramos…” si empezamos la técnica antes de la acción del compañero, si no estamos abiertos, si no le miramos, tenemos las tres claves, los tres principios que nos guiaran en la realización de este entreno.

Una aplicación cada vez más estudiada nos permitirá descubrir diferentes niveles a los que corresponden, y sobretodo, cual son las puertas para entrar en el mundo espiritual.

Si las aplicamos estrictamente, con las primeras alegrías encontraremos nuevas dificultades.

Es al buscar su solución que he llegado a reflexionar cada vez más sobre las indicaciones del fundador referentes al mundo espiritual y a la manera de concretarlas.

“Unir su propio ki al ki del universo…” “estar de pie en el puente flotante….” Etc.

Estas indicaciones son precisas e importantes. Pero dejo que cada uno busque los medios y los métodos que le permitirán empezar a concretarlas.

Para ayudar a los que deseen emprender esta búsqueda diré que las reacciones del compañero antes o durante la realización de los gestos son un buen criterio para saber si nos acercamos o no a su concretización.

En el plano técnico el practicante se dará cuenta de que al ritmo de la técnica le sigue como una ola. Cuando llega parece como si el compañero no tuviera “consistencia”. Esta ola se crea con más o menos facilidad, según los movimientos. Es interesante y necesario tener entonces un mayor abanico de movimientos.

Gerard Blaize Sensei
7º Dan Aikikai

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